diciembre 8, 2022

El Emporio Digital

Creando Criterio

La parábola de la muerte súbita

consolábanse en “el mal de muchos, consuelo de…”

Era ser que se era una gran familia, regular y comúnmente avenida, en esa familia
cabían todas las creencias religiosas, todas las ideas políticas, todos los gustos
culinarios, todas las edades y cualquier libertad de ser.
Las comunicaciones entre ellos también eran de todo tipo: afectivas, amigables, íntimas,
frías, intercambio de información y de opiniones, confidencias, palabras
intrascendentes, etc. pero había anunciada una gran sequía y calor y por supuesto, todos
tenían sed.
Unos meses después de aquel verano, las conversaciones empezaron mayoritariamente a
hablar sobre salud, que si a tal lo aquejaba la artritis, a otro el lumbago, a otro un cáncer
reactivado, otro tenía palpitaciones, otro mareos y olvidos, incluso algunos habían
muerto repentinamente a pesar de no haber superado los 70 años, y otros incluso más
mayores a pesar de haber disfrutado de buena salud sucumbían de un día para otro sin
aviso alguno. En definitiva, parecía que un montón de enfermedades múltiples y
variadas habían socavado la salud de aquella gran familia en poco tiempo.
En la familia todos pensaron que era normal, puesto que el mal aquejaba a casi todos
con los que se relacionaban y viendo que todos padecían múltiples y diferentes
enfermedades consolábanse en “el mal de muchos, consuelo de…”
Algunos lo achacaban a la edad que a todos nos avanza, otros a los malos hábitos
alimenticios, otros a los antecedentes familiares, otros incluso al calor…; fuera la causa
que fuera que pensaran, la realidad era que en un plazo corto de tiempo habían caído
sobre todos ellos muchos males variopintos.
A nadie se le ocurrió que toda esa gran familia reservaba habitaciones en diferentes
hoteles, pero que pertenecían a una misma cadena hotelera y que todos voluntariamente
pedían y consumían las mismas aguas embotelladas de la que la publicidad una y otra
vez destacaba sus virtudes.
Y por supuesto, también desconocían que los dueños de la cadena hotelera tenían
algunos acuerdos comerciales: con los proveedores del agua, los boticarios, los
publicistas, el registrador de propiedades,… y por supuesto, con el amo de la
funeraria.
Y colorín colorado este cuento ¿se ha acabado?

Cipriano Silva Camarzana
17/09/2022